Los hobbies, ¿vistos con celo en la empresa?

Qué malos son los celos… y también en la empresa… El egoísmo de las personas que dirigen equipos para con la posesión de dichas personas es algo que seguro has podido vivir de cerca. Parecemos un objeto sobre el que poder dominar… Pero a las personas no les gustan las cadenas, o por lo menos no a todas. Sentirse cerrada, sin ser valorado el global de tu persona, no nos produce desmotivación: nos produce “lo siguiente”.

En esta vida en la que habitamos multitudes, las personas jugamos muchos roles. Somos muchas personas en una sola; múltiples intereses, múltiples vidas, múltiples facetas. Hay hobbies, hay pasiones,  hay otros escenarios que nos apasionan más que el trabajo. Pero, ¿lo saben en el trabajo? A quien paga, no le gusta. ¿Y por qué? Si la persona cumple, se involucra, aporta y pelea por la organizción, y además es capaz de contar con una vida plena gracias a otras satisfacciones al margen del trabajo, ¿por qué no tolerarlo y facilitarlo, además, si se puede? “Ah, no, eso sí que no, no sea que se me despiste de los objetivos que persigue MI empresa”, o “MI equipo de trabajo”.

Las niñas y los niños, cuando la cigüeña les trae un hermanito, o una hermanita, a veces sienten celos. En su limitado mundo cognitivo no son capaces de entender que el amor y el cariño de su familia es infinito y que no es como un pastel que, al repartirlo, no es lo mismo que coma una persona o dos. Ya en la edad adulta, y cuando nos arrogamos el mando de un equipo, podemos volver a revivir aquella infancia de miedos a perder protagonismo.

Facilitar un cambio de horario laboral para escribir esa novela que siempre hemos querido escribir, compaginar el trabajo con los entrenamientos que permitirán competir alguna vez, criar un bebé, cuidar de ese abuelo al que tan poco tiempo le queda… Las personas, la mayoría, gestiona bien sus responsabilidades y sabe cómo cumplir en el trabajo con creces. ¿Por qué, entonces, no gusta que las personas muestren un amor incondicional a “los colores” de la empresa y a “los otros colores” también?

El otro día estuve en la presentación de “Medio tiempo”, una colección de fotografías de Ernesto Valverde. Sí, ese, el exjugador, el entrenador. Le gusta la fotografía, y ha sabido aprovechar los tiempos libres que le ha dejado su trabajo en lo deportivo para cultivar este otro amor, que anda a caballo entre el hobby y lo profesional. Pero tal vez su caso sea diferente: se da por hecho que las personas conocidas, famosas, pueden ser frikis y pueden gestionar su tiempo a su antojo. “Como ganan lo que ganan, pueden hacer lo que quieran. Y su papel es tan importante que pueden dedicarse a lo que quieran en su tiempo libre”.

¿Por qué no sucede lo mismo en nuestras empresas, en nuestros departamentos, en nuestros equipos de trabajo? Tener un hobby que nos ilusiona a veces genera en nuestro entorno celos, sentimientos de infidelidad. Pareciera que eres infiel a los objetivos de la empresa si en tu vida hay otros intereses, otras pasiones, a los que quieres dedicarte.

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