Cóctel explosivo para transformar: úsese con cultura, arte y género

El pasado jueves participé como atenta ¿alumna? en el Taller-Laboratorio de cuyo nombre completo no puedo acordarme. Así que copio: “Modos de organización y aprendizaje colectivos en el ámbito cultural y artístico desde una perspectiva de género”. Lo organizaba la Fundación Trocóniz-Santacoloma.

Y resultó ser un Taller corto pero interesante en tanto que permitió que las personas que estábamos allí mantuviéramos un enfoque crítico y transformador sobre los modos de relación y organizativos en los que participamos en el desarrollo de nuestra profesión.

Salvando el placer que me dió coincidir y hablar con Rosa de la Asunción -también conocida como ZeroTailer-, una compañera de consultoría para la igualdad que ya conocía, me gustó encontrarme con poca o ninguna gente conocida; muchas veces nos comportamos de un modo endogámico y sólo nos relacionamos con quienes comparten ¿certezas? con nosotr=s. Gente del mundo de la cultura, del arte, profesionales autónom=s que viven o malviven de practicar el arte o de emplearlo como motor al servicio de la transformación social. ¡Qué grandeza! Sus dificultades por ser profesionales reconocid=s en sus entornos de trabajo parecen ser el leitmotiv a pesar del potencial que tiene su labor.

Resultó ser muy interesante cómo cada un= de nosotr=s dibujó el funcionamiento de la organización en la que trabaja o de la que cree formar parte. Y más interesante aún fue el ubicarse cada persona en ese modelo actual real o bien en otro imaginado. Siempre mejor, el imaginado, por cierto.

Curiosidades de esta práctica de dibujo ¿libre?: la mayoría de las experiencias ya vividas son organismos vivos, entrelazados, enredados… Se dibujaron extrañas formas multiformes, sistemas solares con infinitas órbitas y satélites varios, flechas de ida y vuelta y con curvas y con esquinas. Todos relacionados, moléculas que son moles cuando se conectan en el camino de un proyecto determinado. Únicamente aparecieron dos organigramas clásicos -uno era mío, el esquizogénico-, y en ambos casos eran el modelo organizativo al que no se quería pertener por su rango estático, controlado, rígido, etc.

Esto nos podría llevar a pensar que los modelos dinámicos de relación y de organización son ya por naturaleza los óptimos ya que parecen reportar mayores niveles de independencia, autonomía, libertad. Y aun siendo esto último así, sin embargo parece ser que también en estos entornos se cuecen habas. Y de aquí sacaríamos ya una conclusión: “Todo depende de las personas que al final hacen uso de tu trabajo y de cómo éste es considerado”. Lo que sobre el papel puede parecer una buena organización -en nodos interconectados, libres, autónomos o semiautónomos- puede convertirse también en un entorno en el que la incertidumbre “mala” se desarrolla cual plancton en una charca, en el que el acceso a los recursos no se encuentra tan claro como en una empresa al uso o en el que resulta complicado, incluso, disponer de ellos. Un entorno en el que también es necesario empoderarse, darse y que le den sentido al conocimiento aportado por cada persona.

Aída Sánchez de Serdio, profesora de la Universitat de Barcelona, fue la responsable de dinamizar el Taller y la gran sufridora por no poder hacer corresponder el horario estimado con los contenidos a abordar. No consiguió fusilar el programa establecido, pero mi grave voz de la epxeriencia me empieza a decir que sólo pueden llegar a ser exitosos los Talleres prácticos que no cumplen ni con el horario ni con la totalidad de los objetivos pre-establecidos. Y no se cumplen porque se generan dinámicas entre las personas participantes que son suficientes y muy enriquecedoras por ellas mismas y que trascienden, en ocasiones, a los sesudos objetivos de la sesión.

Aída, decía, junto a la petición para que elaboráramos ese dibujo que representase la forma de funcionamiento y de relaciones y nuestra posición en ella, nos hizo reflexionar a través de post-it de colores: sólo uno, y sólo de un color, para responder a cada una de estas cuestiones:

  1. Identifica una cosa importante que sí puedes hacer, según tu capacidad de decisión real
  2. Y otra que no puedas hacer
  3. Describe una situación anecdótica, paradigmática, que represente tu experiencia en esa organización
  4. Identifica un aspecto o tarea no identificada en tu perfil de puesto, no exigida tácitamente, pero que te parece importante y la realizas
  5. Aspectos con los que más te identificas
  6. Aspectos con los que menos te identificas
  7. Un aspecto que cambiarías
Impresiona ver cómo, una detrás de otra, se coincide en líneas generales en algunas de estos puntos, por no decir en todos, a pesar de trabajar en entornos o incluso sectores diferentes.

Coincidencia mayoritaria: al concretar una especie de anécdota o de “lema” o de situación paradigmática que e foque el papel que jugamos en la organización, es recurrente la percepción de menosprecio o de minusvaloración. ¿Causas? Varias y variadas… Ser mujer, trabajar en cuestiones percibidas como “monas” -”¡qué mona vas, con la bata manchada de colores”!, “¡Qué friki lo tuyo!”, etc.-, despreciar el potencial transformador del trabajo que se está realizando, creencia en el rol exclusivo de “dadora” y no de “percibidora”, etc.

Otra coincidencia mayoritaria: en ningún contrato ni relación formal se especifica que las personas debamos asumir roles y comportamientos de carácter emocional. Y aun así, resulta que nos parece en general un aspecto de alto impacto y conforme a ello nos comportamos: lo “regalamos” sin que sea primero, pedido, ni despúes, pagado. ¿Desarrollan modelos en los que se tienen en cuenta las emociones quienes dirigien y gestionan esas estructuras y las relaciones generadas por ellas? ¿…?

Otra coincidencia: no se produce la identificación personal con relaciones y/o estructuras de poder, de control, rígidas, donde la pelea por los recursos económicos suplanta la importancia de las relaciones, etc.

Y curiosidad: en este Taller también surge el debate sobre la necesidad -o no- de introducir metodologías de trabajo que faciliten el trabajo en equipo, la organización del tiempo personal y colectivo del tiempo, etc. Metodologías vs. Caos. ¿Coincidencia inocente que cuando se habla de transformación surja la duda sobre si habrá metodologías que la faciliten? ¿…?

Ya acabo. Fun un placer re-ncontrarme con Primi, de la Fundación Trocóniz, despúes de tantos años. Hoy puedo decir que comprendo el tipo de proyectos que le resulta de interés; algo que no podía decir cuando en el pasado tenía yo bien puestas y bien atadas aquellas orejeras que no me permitían salirme del camino… Tú me entiendes, Primi!

También me ha resultado especialmente gratificante encontrar líneas convergentes cuando se habla de transformación y se le apellida de diversas maneras -social, empresarial, cultural, personal…-. ¿Por qué le damos tantos apellidos cuando en el ADN de la transformación el inicio del camino, y el final, es el mismo? Me ha gustado ser especialmente consciente del papel que la cultura y el arte pueden jugar como apoyo a cualquier proceso de transformación porque son ya la transformación en sí mismas.

Nos hemos llevado del Taller links de lecturas interesantes, muchas impresiones y todas y ninguna ¿certeza?; y también teléfonos y mails de personas a las que seguro que algún día habremos de recurrir. Las convergencias y las disonancias tienen en el centro a las personas, y ahí creo que sí hay necesidad de ncontrarse y a la vez de tomar distancia.

Créditos de final de película…… “Y todo esto no habría sido posible si la anarquía neoliberal de un recién-amigo no me hubiera informado de este Taller-Laboratorio”. Gracias, R.

2 comentarios
  1. Ricardo_AMASTE says:

    Me alegro de que haya sido tan productivo-interesante. A mi tb me hubiese gustado estar ahí, pero al final se me han “complicado” las próximas semanas de curro. Pero bueno, ya estuvieron allí Idoia y Oskia… Así seguro que ellas se pudieron expresar con más libertad.
    En un proyecto en el que estoy trabajando ahora, una de las líneas de trabajo es la “etica femenina” como aspecto transformador, supongo que tiene que ver con las cosas de las que hablasteis allí.

    Responder
  2. ncuentra_silvia says:

    La verdad es que no tuvimos demasiado tiempo como para abordar el eje “género” o “femenino” del Taller, pero sin duda que los modos de hacer, basados en ¿posibles? éticas diferenciales según género, producen impactos ¿sensiblemente? diferentes en procesos de transformación sea el que sea el objeto/sujeto a transformar.
    Convencimientus máximus.

    Responder

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>