Crónica de un Taller para Transformar (Cap.1/4)

A lo largo de diferentes post -los podrás leer si sigues la etiqueta “transformación“- he ido hablando de una forma de intervención en las organizaciones basada en las personas que las componen y que me parece realmente un acercamiento práctico -tengo tentaciones de llamarlo “acercamiento teórico”, pero realmente es mucho más que simple teoría y además se ha puesto en práctica, así que…- que casa muy bien con mi forma de percibir a las personas y a los entornos en los que éstas se desenvuelven.

Pues aterrizando aún más en este enfoque de intervención en el que me gustaría realmente verme trabajando -las trabas para hacerlo las iré describiendo por partes!- he iniciado este pasado viernes un Taller organizado por el Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, titulado “Taller de aprendizaje y co-escucha: ¿te atreves a transformar tus formas de intervención para facilitar procesos de transformación en las organizaciones?”. El Taller lo desarrollan las personas de Hobest -Alfonso Vázquez, Alberto Etxeandia, Patxi Aizpurua y Maite Darceles-, con el apoyo de Eva Isasi y, evidentemente, con la organización y participación de personal técnico del Dpto. de Promoción -Borja Lastra, Xabier Esteban, Mikel Jaureguibeitia y Justina Barriuso-.

El Taller lo conforman cuatro sesiones de trabajo, y me gustaría poder ir trasladando aquí mis pequeños aprendizajes ¡e incluso grandes desaprendizajes! Por ejemplo, aquí van unas anotaciones para recordar que he tomado de la primera de las cuatro sesiones:

  • La consideración del conocimiento como factor crítico de producción no tiene marcha atrás; es un proceso imparable.
  • Es necesario transformar la comprensión personal del trabajo y el contexto organizacional.
  • Sin transformar el concepto del trabajo no transformaremos ni las organizaciones ni las sociedades.
  • La gente trabaja con malestar. Y eso afecta también a la empresa.
  • La competitividad va a depender cada vez menos de la tecnoloígía, de la maquinaria, de la logística. Eso es copiable, no marcará la diferencia. Las sociedades, las economías que no evolucionen se quedarán atrás.
  • Los contextos se están transformando; se está abonando el campo para la intervención. La transformación no se ha generalizado porque falta comprender lo que está pasando, no se conocen las soluciones, y eso da miedo. El papel de la Consultoría ahí es muy importante, pero hay que tener en cuenta que la Consultoría ha sido seguidista por miedo a no ser contratada.
  • Te llaman -a la persona o empresa consultora- porque hay malestar. Y ahí sí tienes una importante parcela de poder para intervenir.
  • Hobest sólo trabaja con gente ya convencida.
  • En el trabajo cognitivo se une en la persona el conocimiento, el deseo y la acción.
  • Toda persona es una trabajadora del conocimiento.
  • Es un absurdo contratar a una persona para un puesto de trabajo concreto. Estás mutilando a la persona.

Para un mayor entendimiento de lo que en este entorno se entiende por “Transformación basada en personas”, os remito principalmente a la wiki de Maite Darceles donde podréis encontrar en formato descargable el libro “Guías para la transformación” así como enlaces a otros recursos: blogs, diálogos en torno a él en Google Groups, referencias cruzadas, etc.

También, especialmente interesante fue poner en común con compañeras y compañeros del mundo consultoril cuál es nuestro particularísimo concepto de Éxito y Fracaso en nuestro trabajo así como de las causas que provocan tanto a uno como a otro. A modo de síntesis: el éxito se sustenta en la generación de una relación de confianza que consigue provocar procesos de cambio de significativo calado. El fracaso se gesta justo en el lado contrario: cuando no hay confianza, cuando te dejas llevar por el cortoplacismo, cuando no se tiene la sensación de estar provocando cambio, cuando a la implantación de una metodología no le sigue un cambio cultural real,etc.

Y digna de mención, fue la observación que Mikel no tuvo a bien callarse a la finalización del Taller y que creo que ha de hacernos reflexionar sobre la participación que cada persona desarrollamos cuando formamos parte de un grupo. En mi caso, me identifiqué con su comentario acerca de que cada cual estábamos en la sesión interpretando e identificándonos con los conceptos expuestos desde nuestra experiencia y posición. Aunque inevitable, creo que podría hacerse un esfuerzo por no llevar a nuestro terreno las aproximaciones de este modelo de intervención. Me apunto la sugerencia… Muchas gracias, Mikel, por formar parte del Taller como “observador práctico”.

Y me gustaría acabar, por lo impactante que me resultó, hablando de las sensaciones que me provocó el hecho de encontrarme tan cerca, sin grandes aforos ni auditorios de por medio, de Alfonso Vázquez y sus compañer=s de Hobest. Y digo impactante porque este viernes estuve psicológicamente en dos espacios “físico-temporo-emocionales” simultáneos y a la vez contrapuestos:

  • en los inicios de 2001, a aquella Charla o Conferencia a la que, recién empezada mi trayectoria como becaria o “chica en prácticas”, pude asistir gracias a un trabajo sobre Empresas Participativas que presentaba el entonces Cluster del Conocimiento y donde me deslumbró/desesperó/alucinó/desconcertó/impactó/mató “un tal” Alfonso Vázquez, -al que no llegué a comprender ni 17,21% de lo que decía, ya que yo salía de un aprendizaje universitario en el que toda la teoría se acababa en el taylorismo y poco más-;
  • y a este otoño de 2009 en el que ahora estamos.

Dos momentos diametralmente opuestos en lo emocional y que me llevaron este viernes a observar con tristeza y con esperanza el hoy en el que me ncuentro. Tristeza por el tiempo y los conocimientos perdidos durante mis años de trabajo por cuenta ajena -en ninguno de mis dos contextos organizacionales a los que “pertenecí” se fomentaba el acercamiento a nuevas formas de ser y de hacer- y Esperanza por tener la corazonada -¿Río de Janeiro 2016? ;)- de estar, ahora sí, en el camino correcto y en el punto kilométrico en el que creo que puedo estar.

Ninguna de las personas presentes pudo ser consciente de lo que para mí significó encontrarme en un espacio como éste, compartiendo tiempo con personas a las que me siento cercana en tiempo y alma. Uní, en dos retazos, a aquella Silvia recién salida de la universidad, ilusionada por un trabajo como consultora que entonces empezaba -pero sin espíritu crítico aún sobre lo que hacía y sobre lo que la rodeaba-, y a una Silvia ncontrada y descubierta cada día porque cada día quiere descubrir.

Este Taller me permitirá seguir encontrándome con amigos como Joseba, Maite, Borja, Eva.. con compañeros de viajes pasados como Sergio… con amigos en ciernes como Txema, María… y con colegas a los que aún no puedo decir que conozca pero a los que me gustaría ir acercándome poco a poco… pero sin pausa! Todo esto acaba en diciembre!

Y me despido de este primer capítulo del “Diario de… un Taller para atreverse a transformar nuestras formas de intervención” con una pregunta “de guerrilla” pura que lanzó oportunamente Ricardo de Amaste:

“Quien te contrata es siempre el poder. ¿Eso convierte a l=s consultor=s en mercenari=s?”

Mááááááárbelus, que diría algún fashion-victim!

(Viñeta de Liniers, de su serie Macanudo #2. Gracias por permitirme utilizarla!)

7 comentarios
  1. Borja Lastra says:

    Hola Silvia. suelo kuxkuxear tu blog, aunque no escribir. Por eso en esta ocasión he elegido también este blog para compartir algunas de mis impresiones sobre este taller. Como entre Mikel y tú habeis ya reflejado bastante bien lo que vivimos el otro día, voy a referirme a algunas cuestiones que, creo, pueden completar la crónica del evento.
    Basicamente están son mis sensaciones:
    Por un lado que las propuestas, enfoques, conceptos… que el otro día se expresaron son muy potentes, nuy sugerentes… y a la vez muy dificiles de comprender. Estamos tan imbuidos por nuestras creencias (nacidas dentro del sistema en que vivimos) que hasta lo nuevo lo traducimos con enfoques de lo anterior. Por eso es fundamental hacer el mayor esfuerzo posible por tratar de que explicar estos nuevos planteamientos, estos enfoques, para que puedan ser aprehendidos. Y en este sentido hasta las palabras que a veces podrían ayudarnos nos confunden. Llevado esto al terreno de lo concreto diré que cuando hablamos de la dialectica entre trabajo abstracto y trabajo cognitivo, yo, particularmente la traducción que hago para yo enterderlo es:
    Trabajo abstracto, es trabajo alienado, trabajo compartimentado, trabajo en el que más que pensar se trata de obedecer porque realmente el trabajo no es mio, es de otro
    Cuando hablamos de trabajo cognitivo: yo traduzco por trabajo creativo, que me pertenece, que me ayuda a realizarme, que tiene sentido para mi, que en él yo despliego mis capacidades en libertad, que me permite espacios para compartir, de verdad, con otras personas.
    Y creo que en comprender profundamente estos conceptos, que en la realidad se presentan siempre entremezclados, tenemos una clave importante para “entender” porque a veces el trabajo se hace con pasión y otras el trabajo nos mata la pasión.
    Otra de las cuestiones clave fue cuando Alfonso propusó partir de las fuentes de malestar para explorar qué es lo qué de verdad está ocurriendo en las organizaciones. Utilizando ese “síntoma” como punto de partida, tal vez se pueda empezar a desenredar este ovillo para empezar a tejer prendas que nos den calorcito y que se ajusten a nuestras auténticas necesidades.
    Por supuesto en el taller confluimos personas que nos encontramos en distintos estadios en relación con esta cuestión: personas que ya llevan tiempo practicando con estos conceptos, personas que son recien llegadas a estas interpretaciones, personas abiertas a escuchar y dejarse influir y personas abiertamente escépticas.¡Que bien! Desde esta diversidad surgiran conversaciones que resonarán en cada uno de manera diferente y, seguramente, permitirán que cada cual nos llevemos aquello que aquí y ahora necesitamos. ¡En ello estamos!
    (¡Un placer Silvia escribir en tu blog!)

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  2. Alfonso Vázquez says:

    Aunque voy a esperar un poquito para seguir recibiendo “feedback” de la sesión (gracias a todos por vuestras aportaciones, y muy especiales a ti, Silvia, por cómo hablas de mí), y como ya sabes, Borja, que soy muy “quisquilloso” con el uso de conceptos, una precisión: Defines muy acertadamente el “trabajo abstracto” salvo en un “desliz”; no es que el trabajo no sea del trabajador -¡el sudor de la frente!- sino que lo producido no es del productor en ningún sentido, que este, como tal, está alienado de su objeto y de su subjetividad.
    Abrazos,
    Alfonso

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