El derecho a la ventana

Descubrir el blog de Asier Gallastegi enredando-korapilatzen-networking es lo que tiene: que re-descubres rincones ocultos que algún día regaste y que tras ponerlos en la nevera no volviste a ellos. Por ejemplo en su post Mi balcón y mi blog hablan de mí cuando están callados.

Mi relación con el Arte se limita en lo práctico a la música -pese a tener el título de profesora de piano nunca llegué a rozar el Arte con los dedos; sólo antaño utilicé mi conocimiento con un par de niñas con una larga lista de extraescolares entre las que estaba, por supuesto, también el piano-. En el resto de Artes, con mayúsculas, soy una simple “degustadora” -salvo con la Literatura, donde sí puedo llegar a “practicarla”- y me encanta invertir tiempo en varias de ellas. Pero en realidad no lo hago tanto…

Con la mesa llena de papeles a una se le olvidan estos gustos y estos oasis, y es ahí donde aparece Asier. Descubri-mos puntos de ncuentro y ahí andamos, cabalgando entre lo físico y lo virtual. Me regaló el documento que aquí os enlazo. Arte y Supervisión: el niño que dibujaba con la lengua. Un trabajo reflexivo en el que aborda el Arte como fuente de conocimiento -propio y ajeno- y en el que acaba mostrando las bondades de utilizar tanto el Arte como la plástica para generar procesos creativos-curativos en las personas. Desgrana aportaciones de Hundertwasser, Oteiza y Chillida. Magníficos todos, pero hoy toca centrarse en Hundertwasser.

Propiciando metáforas para el Taller de Intervención para la Transformación, y siguiendo la estela de Maite Darceles, me atrevo a trasladar aquí tres citas que Asier recoge del propio Hundertwasser:

  • “Así, el mundo se vuelve feo y pequeño. Necesitamos barreras de belleza con urgencia. Estas barreras de belleza consisten en irregularidades no reguladas y estas irregularidades no reguladas consisten, bien en vegetación espontánea, o en la creatividad del individuo.” (Hundertwasser)
  • “El derecho a la ventana: El que vive en una casa debe tener derecho a asomarse a su ventana y diseñar como le apetezca todo el trozo de muro exterior que pueda alcanzar con el brazo. Así será evidente para todo el mundo desde la lejanía que allí vive una persona.”. (Hundertwasser)
  • “Si dejas bailar a tus ventanas, diseñándolas en estilos diferentes, y si dejas que aparezcan todo tipo de irregularidades en fachadas e interiores, las casas se recuperarán, las casas empezarán a vivir. Cualquier casa tiene cura, por fea y enferma que esté.” (Hundertwasser)
No quiero alejarme de la interpretación artística que este modelo de enfocar la Arquitectura y el Arte tiene Hundertwasser. Pero me gustaría permitirme la licencia de arrimar el ascua a mi sardina. En el Taller hablamos de personas que sienten malestar, de empresas que se resienten y que también podríamos definir como enfermas, de modelos impersonales de trabajo y del carácter ajeno que tiene lo producido para la propia persona que lo fabrica. A veces nos olvidamos que hay personas dentro de esas casas, de esas organizaciones. Porque o bien no pusimos ventanas en nuestro edificio, o las tenemos cerradas con travesaños clavados en la pared, o las tenemos todas iguales. ¿PVC/aluminio? blanco por doquier.

Si permitimos la individualidad, las irregularidades; si abrimos las ventanas y permitimos que cada cual abarque su marco y en él se manifieste; … ¿podríamos conseguir que la organización, y las personas, empiecen a vivir? Decía Hundertwasser que cualquier casa tiene cura.

Este Taller, las reflexiones generadas por él, y espacios de re-descubrimiento como el que me-nos brinda Asier, hace que entienda mi intervención -en la consultoría, en las empresas y personas a las que acompaño, y hasta en mi familia y en mi mundo- como algo que ha de ser bello. Para Hundertwasser, el artista, las barreras bellas que han de cercar el mundo feo y pequeño pueden ser bien la vegetación, bien la creatividad.

Teniendo en cuenta que a la Consultoría -y hasta al Taller- le falta vegetación, sólo nos queda confiar en nosotr=s mism=s para hacer bello un mundo que para muchas personas no lo es. El mundo en el que trabajan.

Aquí dejo mi metáfora de las ventanas. Y hasta un eslogan: “Por un derecho a la ventana para tod=s”

(Foto: Viena, junio de 2006. Fachada de las Hundertwasser-House. En mi viaje de matrimoniada!)

1 comentario
  1. gallas says:

    ¿Has visto? De mis aportaciones sale una reflexión y una provocación: Fomentemos las irregularidades en nuestras empresas. Aunque ahora que lo leo bien quizás se puede maleinterpretar. Sería algo así como creamos en la libertad creadora aunque esta tenga forma de caos…
    Leo las frases de Hundertwasser y las vuelvo a descubrir. Sobre todo la idea de barreras de belleza. Me gusta.
    Un abrazo Silvia

    pd: El derecho a la ventana manifiesto: http://www.fotolog.com/zengakuren/10383392

    Responder

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>