El fenómeno del “Estar pá ná es tontería” o del presentismo absurdo

El martes volví a constatar que en pleno s.XXI sigue habiendo empresas estancadas en la Edad Media. Inspección de Trabajo va a investigar a dos empresas porque obligan a sus trabajadoras a llevar colgado un cartel para poder ir al baño, porque si tardan más de cinco minutos en ir y volver les descuentan 30 minutos, porque rechazan a aquellas empleadas que se quedan embarazadas, porque si tienen el período tienes que llevar una pulsera roja… Igual más que en la Edad Media, están en el Pleistoceno, ¿no? Yo más que a la Inspección de Trabajo enviaba al Tribunal de Derechos Humanos de La Haya…
Esta noticia es un ejemplo extremo de una pésima gestión de las personas. Pero puede servir para ilustrar el absurdo al que algunas empresas se dirigen en aras de un presentismo que, presuponen, es indicativo de una mayor productividad y de un mayor compromiso para con la empresa y sus objetivos económicos.

Una leyenda urbana, ésta que une largas jornadas laborales con productividad y compromiso, que se encuentra muy asentada en las grandes empresas pero también en las pequeñas.

El 28 de octubre se celebrará en Innobasque una jornada de reflexión con el título “Presentismo y dirección de pequeñas empresas: ¿qué ganamos perdiendo de vista el tiempo?”. Para esta Jornada contamos con la colaboración del Consorcio de Inteligencia Emocional. Un encuentro dirigido a empresas inquietas, con ganas de autocuestionarse, de indagar en patrones de dirección más coherentes con la economía del conocimiento, con interés por pensar en colectivo y aportar ideas creativas hacia otras maneras de interpretar el tiempo de trabajo.

La Jornada la dinamizamos Izaskun Merodio y yo, y forma parte del proyecto de investigación-acción que nos han becado desde Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer para el análisis de los factores de la cultura empresarial que impactan en la igualdad. En esta ocasión, nos centramos en el impacto del presentismo y de la ordenación de los tiempos de trabajo.

El texto que hemos preparado para esta Jornada, dice así:
En las pequeñas empresas el control del tiempo suele ser un eje sobre el que pivota la dirección y aun son muchas quienes asocian productividad a jornadas laborales interminables.
¿Cuánto tiempo dedicamos a controlar el tiempo, a calcular las jornadas anuales, asegurarnos la presencia de las personas en la empresa?
Sin embargo, la mayor parte de nuestras actividades giran alrededor de la gestión de la información o de la creación de servicios que pueden ser elaborados desde cualquier lugar y en cualquier horario.
Después de muchos años hablando de la economía del conocimiento, la dirección de las empresas sigue inercias del desarrollismo industrial y de ahí que sigamos asociando la productividad a la unión de personas+máquinas en un mismo espacio físico.
Con esta sesión queremos cuestionar paradigmas, bucear en el inconsciente colectivo que nos lleva a mantener patrones de dirección desfasados, explorar las razones que nos dificultan el cambio hacia otro estilo de dirección, analizar el reparto de tiempo vital y el coste emocional de la no-conciliación”.

Si te apetece reflexionar sobre tus inercias y las de tu empresa en cuanto al peso que le dais al tiempo de trabajo, inscríbete en la Jornada. Olga Gómez, Consorcio de Inteligencia Emocional, ogomez@innobasque.com O envíame un mail a mí: smuriel@ncuentra.es

Y si quieres conocer experiencias actuales, te invito a conocer, también, el proyecto “Horarios flexibles” del Dpto. de Empleo y y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco.

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