Empoderamiento de las mujeres ¿qué pueden hacer las empresas?

El 3 de marzo tuve ocasión de participar en la preparación del Foro para la igualdad 2009 –antiguo Foro Naro- que está preparando Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer. El título propuesto este año bajo el que girarán todas las actividades del foro es “Empoderamiento y participación sociopolítica de las mujeres: autonomía física, económica, política y sociocultural” y tendrá lugar entre el 4 y el 21 de junio. Colgaré en el blog el programa, cuando esté definido.
Participó como ponente Neus Albertos Meri, que con firmeza y humor dejó totalmente claro en qué consiste el concepto “empoderamiento” que ya va siendo cada vez más habitual en nuestro vocabulario pero que no siempre lo utilizamos correctamente.
“Empoderarse es desarrollar la conciencia de tener el derecho a tener derechos, reconocer la propia autoridad y confiar en la capacidad de lograr propósitos. Dicha autoridad se produce cuando cada mujer genera auto confianza, seguridad subjetiva y legitimidad para ser quien es y para existir, es decir, para autoafirmarse y atreverse, tomar decisiones propias y movilizarse para realizarlas en la existencia. Decimos que una mujer es o está empoderada cuando esas capacidades se convierten en poderes vitales y se tornan estructurales, se vuelven su forma de ser”.
Por concretar, el Empoderamiento se asienta en tres variables: empoderarse significa facultarse, habitarse y autorizarse: Facultarse a través del conocimiento que nos llevará a la disidencia, primer paso para empoderarse. Poder tener poder de hacer cosas. Habilitarse a través de recursos que nos capaciten y nos hagan sentir la necesidad del cambio y del auto reconocimiento. Autorizarse a través del ejercicio del reconocimiento; reconocernos y valorarnos.
Pongamos el acento en la presencia de las mujeres en el mundo laboralempresarial. ¿Qué nivel de empoderamiento podemos decir que existe, en grandes líneas? ¿Qué papeles jugamos las mujeres y por qué? ¿Hemos ejercido nuestro deseo y derecho a ocupar otros espacios en los que no estamos o estamos a medias?
Si los cambios personales se asientan en cambios sociales, y a la vez éstos se nutren de los primeros, podemos afirmar que está en nuestras manos –las femeninas y las masculinas- el propiciar los cambios que nos cansamos de decir que hay que provocar… pero que por estar en mil batallas siempre aplazamos.
Hay un hecho que no debemos olvidar: que el empoderamiento es un fenómeno relacional ya que cada mujer se empodera con respecto a una relación o a un momento de su historia. El empoderamiento no puede enseñarse, aunque sí promoverlo y facilitarlo. Y aquí es donde aparece el mayordomo del anuncio haciendo la prueba del algodón a nuestras empresas: ¿he creado las bases para potenciar que las mujeres de mi plantilla empiecen a abordar su proceso de empoderamiento? ¿propiciamos espacios de reflexión para que cada mujer se sienta libre para pensar sobre su propia situación?
Porque las empresa, o lo que es lo mismo, los hombres que las gobiernan, no han comprendido el significado simbólico del concepto de Empoderamiento. Es cierto que cada avance en este proceso genera crisis (en la propia mujer y en sus convicciones anteriores, ahora puestas en entredicho por ella misma; con las personas de su entorno; y con su propia manera de ubicarse socialmente). Pero como después de este Master en Crisis en el que estamos viviendo en los últimos meses ya tod@ sabemos, las crisis no han de ser malas por definición. Permiten avanzar cuando forzamos cambios en nuestro modo aprendido y mantenido de hacer las cosas.
No hay que tener miedo a perder el poder –parece que si alguien gana en poder, alguien cercano lo pierde; si lo gana la mujer, ¿quién lo pierde?, seguro que se preguntan- porque el Empoderamiento no busca alcanzar el poder tal cual está concebido. No es un arriba o abajo, un todo o nada. El poder puede ejercitarse de arriba abajo, sí, pero también de adelante atrás, de lado a lado, en diagonal, en paralelo, haciendo el triple salto mortal o con doble tirabuzón hacia adelante.
Para darse un Empoderamiento real en las mujeres, en nosotras, en el mundo laboral en el que nos movemos –mundo económico a su vez, no lo olvidemos- lo primero es que nosotras mismas queramos desmontar para volver a montar nuestro propio yo. Pero ¿las empresas podrían ser un marco en el que impulsar y hasta negociar un nuevo “orden”?
Todavía no lo son. Es lo que pienso. Hay demasiadas fuerzas, demasiados “poderes” ocultos, que tiran de la cuerda para el lado contrario. Y siempre hemos dado por hecho que ellos tienen más fuerza física en esto de la soka-tira…
Empoderarse: adquirir poder y fortalecerse. Adquirir el poder para poder elegir, para tomar decisiones vitales, estratégicas.
Ahí queda esta pequeña lesson de Empowerment… Por si alguna o alguno la quiere para algo.
(Viñeta de Forges sobre el enfrentamiento social. Una mala predicción de lo que traerá el empoderamiento…)
2 comentarios
  1. ncuentra_silvia says:

    Las reglas del juego en las empresas las han puesto los hombres,porque son los que han estado siempre ahí. Y según estas reglas, se valora el alargar la jornada laboral, el negociar a base de puñetazos en la mesa, el poner la family en un segundo plano, el no tener que verse en la disyuntiva familia-trabajo,… es un estilo masculino (generalizo!) que se sigue planteando hoy como un todo o nada, como un lo tomas todo o lo dejas. Ejemplo: a una conocida recién madre que ha pedido reducción de jornada la han apartado de su puesto de Directora de Proyectos porque “no iba a poder viajar”. Este es el orden actual: puesto de responsabilidad=viajar=dejar a tu niño=si has cogido reducción no vas a estar dispuesta a dejar a tu niño=ya no eres DP.
    Cambio de “orden”: deja a esa mujer como DP, con su reducción de jornada y sus habilidades de gestión (no olvidemos que las habilidades y las competencias profesionales no se quedan en el paritorio), que se organice sola. Que lo haga a su manera. Apóyala a que pueda decidir su propia manera de hacer.
    Y seguro que lo hará bien. Y si no se siente cómoda, ya será ella la que tome la decisión de pedir un cambio de puesto.
    Este es sólo un ejemplo. Pero el “cambio de orden” lo podemos encontrar en un sinfín de ejemplos. En definitiva, es facilitar que existan otras maneras de hacer.
    Y GRACIAS por participar en mi blog! ;-)

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