La pedicura mental

Más de un mes alejada del blog. Y no será por no tener cosas que contar… Lo que falta es tiempo, y no sólo tiempo para escribir sino tiempo también para ordenar ideas y disfrutar con ellas. Cronos y Kairós, me ha faltado de todo un poco.
Quienes surfean, hablan de la sensación que supone coger olas. Quienes conducimos, hablamos de la sensación que produce transitar por una larga avenida cogiendo semáforo tras semáforo todos en verde; vamos, como si hubieras cogido una ola.En el otro extremo de la experiencia, está la gran mole de agua que te pilla y te arrastra y que trae tras de sí nuevas olas. Tal vez más pequeñas, menos intensas, pero que con su vaivén no te dejan tantear el fondo para ver si ya lo tocas con los pies. Semáforos en ámbar, en rojo, en casi verde pero frenas porque ya ha cambiado a rojo… el peatón que duda en pasar y que te hace dudar a ti… la furgoneta de reparto que para justo ahora en doble fila, justo ahora tenía que ser… Es incómodo conducir así, tienes ganas de acabar.

Y en esas he estado en marzo y en abril. Buscando semáforos verdes en el mar y olas en la avenida. Queriendo rozar el suelo y teniendo la ilusión de haberlo conseguido.

Las olas no han tenido por qué ser malas en este tiempo. Me han traído pececillos de colores y eso siempre anima. Sin embargo, siento que no he podido disfrutar de ellos todo lo que hubiera querido.

Ahora que estoy en la orilla -sí, durante unas horas los semáforos se han sincronizado- miro al mar. Y veo que vienen más… más olas y de muchos tamaños… y, ¿sabéis? Que les tengo ganas. Ya me he puesto el neopreno y el cinturón de seguridad. Y esta vez llevo también las gafas para poder ver mejor debajo del agua.

El otro día supe de una técnica de pedicura que consiste en dejar que unos pececillos se coman las células muertas de tus pies. Deben hacer un poco de cosquillas pero dicen que son efectivos.

Así que creo que voy a prepararme para tirarme al mar de nuevo. Dispuesta a no sólo ver los peces de colores sino también dispuesta a que jueguen conmigo, a que me renueven comiéndose lo que ya no sirva y a que me acerquen a la orilla cuando me venga la sensación de estar perdida.

Hay semáforos bajo el mar, y estarán en verde.

(Foto de Aol Latino)
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