Libertad para teletrabajar o para no hacerlo

Ay, el Teletrabajo… ese fenómeno que parece estar de moda y que no acaba de provocar las suficientes simpatías entre el respetable… Y bueno, no es para menos si hacemos caso de las innumerables ideas negativas que circulan por ahí: que si te aísla de tu equipo de trabajo, que si acabarás trabajando en pijama, que si meterás más horas de las pagadas, que si el trabajo inundará tu esfera privada y no habrá límites claros entre el tiempo personal y el tiempo laboral, …. 

Y no seré yo quien diga si todo esto es verdad o es mentira, porque cada cual habrá de poder-saber-querer desplegar sus habilidades de autogestión cuando tenga la oportunidad de teletrabajar, y sacar conclusiones en consecuencia. Sin embargo, sí me apetece salir en defensa de la libertad que cada persona debería de poder tener para gestionarse el tiempo y el espacio de trabajo en la medida de las posibilidades que le ofrezca su puesto de trabajo y los recursos disponibles en su empresa. ¿O no? 
Se hacen muchos esfuerzos en desprestigiar el teletrabajo. Y también muchos esfuerzos en considerarlo la panacea. Y ni una cosa ni la otra. El teletrabajo se convertirá en una fórmula de trabajo adecuada si así lo vivencia la persona y y si así lo aprovecha la empresa. ¿Por qué no facilitar el contexto para que, desde la libertad, sea la propia persona la que pueda probar en carne propia si esos prejuicios son reales o únicamente leyenda urbana? 
Algunas empresas a las que me siento cercana o con las que colaboro están implantando pruebas piloto para favorecer el teletrabajo: en ocasiones como modalidad contractual pura y dura, en ocasiones como medida puntual de apoyo a la conciliación. De nuevo, dos orientaciones posibles que flexibilizan el concepto de teletrabajo y que permiten que se adapte a cada organización o cada equipo de trabajo.
Por si quieres profundizar en cómo poder hincarle el diente a esto del teletrabajo, te recomiendo una lectura de reciente publicación. Es el Libro Blanco del Teletrabajo en España (Fundación +Familia, BBVA y otros). En mi opinión, es un documento completo en la medida de lo posible -todo lo nuevo que pretende ser analizado y trabajado ha de irse completando poco a poco, según vaya pasando el tiempo y los aprendizajes-. Hay reflexiones teóricas, recomendaciones, pautas para definir un proceso de teletrabajo, normativa,…
Pero volviendo al inicio y a los prejuicios negativos que sobrevueltan las cabezas, recomiendo leer el apartado 5.2 de Beneficios del Teletrabajo (aunque podría haberse redactado con un estilo literario más motivador!).

Y recomiendo el apartado 8 “Los retos de los estilos de Dirección: barreras y factores de éxito“. Un tema éste último más que apasionante porque, para poder generar exitosas implantaciones de teletrabajo, hay que superar esa necesidad que muchas direcciones de empresa tienen de tener “atadas a la pata de la mesa” a sus personas, como si la presencia física per se garantizara la productividad, el compromiso, la eficiencia, etc. 

Hay mucho trasfondo, mucha marea, tras el teletrabajo. Y lo que te rondaré, morena. ¿Por qué no empezar por cuestionarse las ideas preconcebidas que tenemos sobre él? … Ánimate a pensar libre.

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