Relativizando en rojo y blanco

Hoy toca un post sencillo. Sobre el valor de las cosas.

Tenemos la costumbre de dotar de valor -económico, emocional..- a nuestro trabajo, sea cual sea la tarea que tengamos entre manos. Y en ocasiones llegamos a sentirnos incluso imprescindibles.

En un trabajo con tanta proyección no sé si social pero sí mediática, como lo es el futbol y su Primera División, es además un buen caldo de cultivo para crear dioses-semidioses.

Pero ahí está el currela, el indio, el superjefe, el diretivo, que tiene dos opciones: dotar de un sentido máximo a su trabajo o relativizar lo que hace. Relativizar siempre es bueno, no sea que perdamos el Norte.

Y aquí en el Norte tenemos a Javi Martínez, jugador del Athletic de Bilbao que ayer uvo en sus botas un gol de bella factura, que dirían los periodistas casposos. En la rueda de prensa le preguntaron que qué sentiría hoy lunes al ver su gol en todas las televisiones.

Javi Martínez, 21 años, responde: “Ha sido guay, pero tampoco he pintado un cuadro”.

Ahí es nada. Su gol ha sido guay; lo llama despectivamente “el triciclo” en comparación con “las bicicletas” de messis varios. Y le quita valor, porque hay cosas con más valor. Como por ejemplo, pintar un cuadro.

Lo dejo ahí. Y te hago un par de preguntas…

¿Cuánto de importante es tu trabajo? ¿Lo has pensado alguna vez?

5 comentarios
  1. Víctor Uroz says:

    Es tan relativo el valor de las cosas, trabajos, emociones… hay veces que me pregunto: ¿Cómo se le puede dar tanto valor a “esto” o “eso otro”? Y yo mismo me contesto… el valor de algo es el que la suma de individuos le damos, nada más y nada menos que pura ley de mercado, no?
    De todas formas opino que en esta sociedad del bienestar hay cosas muy sobrevaloradas a diferencia de otras muchas demasiado relativizadas…

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  2. ncuentra_silvia says:

    @larri. Mucho me temo que si tuviera que buscarme la vida pintando cuadros, pasaría mucha hambre. Pintando paredes, igual. Pero eso ya no tiene tanto glamour! ;)
    @Victor: Tienes razón en lo que comentas. Sin embargo, me refiero sobre todo al valor que cada un= de nosotr=s le damos a nuestro propio trabajo. Es muy fácil caer en la tentación de querer sentirnos -y que nos sientan- especialmente importantes (ante un compañero, un cliente, una empresa proveedora… ante cualquiera ante el que emocionalmente muestro lo crítico que soy en mi empresa!)
    @Lamíkiz. Si en las empresas llamáramos “guay” a las cosas que lo son, otro gallo cantaría! Defendamos lo guay como eje transversal en los proyectos!! jajajaja…. Cuántas energías se pierden intentando demostrar que soy más que la persona de la mesa de al lado…
    Qué bien ver caras nuevas por este blog! Gracias por vuestros comentarios.

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  3. Gonzalo de la + says:

    Respondiendo a tus preguntas, muchas veces lo pienso y siempre me contesto que mi trabajo es muy importante. Creo que tengo “buena suerte”, sí, la del libro, la que se busca y se actúa para encontrarla. Suerte de disfrutar con mi trabajo. Claro que el tema es bidireccional: trabajo en lo que me gusta y proyecto que me guste lo que hago.

    Acabo de venir de tomar un par de potes con unos amigos (esto también me gusta). Y precisamente hemos hablado del tema trabajo < -> dinero. ¿Qué haríamos con el trabajo si nos tocan unos millones (de €) en la lotería (aunque yo no juego). Yo seguiría trabajando, y no salgo de mi asombro cuando soy el único de la tertulia que respondo eso (0_0)
    (Silvia, lo del emoticono de ojoplático lo aprendí de ti).

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