Taller “Todo por la pasta”

Cuentan mi madre y mi padre que nunca fui una niña muy “pesetas”. Me quitaban dinero de la hucha para ver si me daba cuenta y, cansad=s de esperar, me lo acababan devolviendo: vivía placidamente en mi ignorancia. Mis dos abuelos también decían que nunca vieron a una niña tan poco pedigüeña.
Años más tarde, en mi primera experiencia profesional, me encontré con un gerente que amaba al dinero más que a su vida. Tuvo la “gentileza” de querer ganarme para la causa”y con frases tan lapidarias como “algún día serás como yo” llegó a marcarme para siempre. “Por favor, no, como tú no”, me decía a mí misma por lo bajo.

Hoy, tras haber trabajado en dos empresas de consultoría, puedo decir orgullosa que la Silvia-niña sigue vivita y coleando. Necesito el dinero para vivir, porque en esta sociedad somos lo que consumimos; y necesito pagar mi hipoteca y algún que otro caprichito que no por caprichito ha de ser caro. Y salvando esto… no soy muy “pesetas”.

Esto, en los negocios, pudiera parecer que no gestiono bien o que incluso pierdo dinero. Pero ni lo sé ni me importa. De momento gano para vivir, y hasta me sobra para unos ahorrillos. ¿Para qué ir entonces al Taller “Todo por la pasta”?

Primero, porque me invitan unos amigos. Segundo, porque me permitirá mi primer acercamiento real y no sólo virtual a la Red de Consultor=s Artesan=s de la que me considero miembra. A efectos prácticos, fui también con ganas de sensibilizarme: me dicen quienes me conocen que debería tener más en cuenta las horas que trabajo en relación a las horas que presupuesto y posteriormente cobro.

Y bueno, quería saber qué tratamiento dan/damos l0s consultor=s artesan=s al concepto “hora”, “tiempo”, “proyecto”, etc. Ya estuve mucho tiempo, allende los tiempos, contabilizando horas como una posesa -las mías y las de las personas de mi equipo- en un programa informático diabólico. Ya no lo hago, ni tengo intención de hacerlo. Pero bueno, la duda sobre lo que hará el resto y lo que les reporta siempre está ahí. Más ahora, cuando no trabajo en una organización que homogeiniza todos estos asuntos.

Y agradezco al Taller de Todo por la Pasta haberme permitido volverme a casa tranquila y con la certeza de que no tengo por qué cambiar: seguiré sin valorar el trabajo realizado por horas. Y me traigo una asignatura pendiente: explicar a cada cliente que el presupuesto obedece a un proceso y no sólo a una mera acumulación de horas. [Mis clientes creo que ya lo saben; pero con las personas que se acercan por primera vez a ncuentra igual sí sería bueno hacer el esfuerzo].

Deberes para 2011: (1) feelling sin más pretensiones para saber si mi dedicación se corresponde con lo facturado (2) acercar el proceso de trabajo que estará detrás de un simple presupuesto, con el fin de trabajar con clientes que valoren el proceso.

Y como no podía ser de otro modo, Twitter echó chispas con el hastag #money28e. Dejo aquí mi Top10 por orden cronológico. Hay muchos más que merecen la pena: te animo a que los leas en la recopilación que se ha colgado aquí.

  1. @arey: alguien decía que el matiz de “artesano” le ha reconciliado con el concepto de “consultor”
  2. @gallas73: No me pagues como artista, págame como pagas a Deloitte. ;D
  3. @jmbolivar: Tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre porque es parte de la consultoría artesana
  4. @jmbolivar: El mundo funciona con unos estándares de competitividad y eso nos plantea un reto a la inteligencia y a la creatividad
  5. @gallas73: el artesano no es más barato, hace las cosas a medida. De @ricardo_amaste
  6. @viroide: ¿Sabe el cliente lo que está pagando?
  7. @aitorssm: Hay proyectos en los que no sólo compensa el dinero sino también el aprendizaje
  8. @juleniturbe: hay clientes a los que hay que añadir en presupuesto un “plus de coñazo de cliente” :-) :-)
  9. @arey: ¿Ir de Robin Hood es una forma postmoderna de “extorsión artesana”? ¿es justo? ¿no es justo? ¿es ético?
  10. @gallas73: “Mi unidad de trabajo es dos días, lo dije en el 98″. De @jorgeuriarte

(Imagen: es la nube de tags que salió del Taller)

5 comentarios
  1. gallas says:

    Me ha gustado Silvia. Me he metido ahora con intención de terminar mi post y me ha gustado leerte. Recuerdo una frase que me djiste hace unos meses que parece te decía tu abuela o abuelo “hombre de muchos oficios pobre seguro” la rescato para mis lineas. Abrazo de otro “no muy de pesetas” ;D

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  2. Enrique Sacanell says:

    Incidencias hogareñas de última hora me dejaron con las ganas del Todo por la Pasta. Leerte aumenta la pena de no asistir pero lo cuentas tan bien que hasta se me quita.

    Parece que la artesanía lleva unida cierta falta de inclinación “monetarista”.

    Por cierto, el libro “Expertología” que acaba de publicar un bloggero de pro me parece interesante desde la perspectiva artesana. No va de pasta pero sí de “posicionamiento” y “marca personal”.

    Un abrazo

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  3. ncuentra_silvia says:

    @gallas: Sí, mi abuelo. Todo un buen hombre de muchos oficios. Sillero, músico, enterrador, camarero, alguacil, recolector de champiñones, … Pero sobre todo sillero: recogía juncos del río, los secaba, los trabajaba, trenzaba,…y a sentarse! Y una curiosidad: las fotos más bonitas de él lo retrataban siempre trabajando.
    @enrique: gracias por la referencia. Creo que te leí en Facebook cómo ibas a la librería a por él, ahora espero a que me lo resumas en tu blog! Jejeje
    @julen: tranquila y a dormir sin pesares. Y un placer encontrarme con la Red de la que me siento parte.

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