Todo acaba, todo sigue: la sucesión en la empresa

Felipe ElexpuruEl ciclo vital tiene de apasionante que cada cierto tiempo le da por cambiar. Y viendo lo central que resulta el trabajo en nuestra vida y en nuestra sociedad, dejar el mundo de lo laboral se convierte en uno de los grandes cambios vitales que se dan en las personas. Si además le añadimos que la persona en cuestión ha participado en diferentes proyectos empresariales, habiendo también creado dos empresas con cincuenta personas empleadas que ahora son objeto de una sucesión familiar, el cambio de vida adquiere una especial dimensión.

Así que en estás estábamos: que Felipe Elexpuru deja Hanna Instruments y Neurtek en manos de su hija y de su hijo respectivamente, y que a través de Alfonso Vázquez –gracias, Alfonso-, me llama para tomar parte en una sencilla despedida que quiere hacer Felipe para oficializar el traspaso de trastos.

Me encargaba Felipe una pequeña charla donde tendrían que adquirir sentido determinados mensajes que quería trasladar a todas las personas que componen estas organizaciones. Y allí estuvimos, destripando la actualidad y el modo en el que las personas podríamos posicionarnos para sobrevivir/bienvivir a estos tiempos donde todo parece ser incierto y donde los riesgos en la toma de decisión estarán siempre sí o sí, como nuestra propia sombra.

  • Es necesario trabajar la motivación personal y colectiva desde la consciencia, no dejándolo al buen tun-tun. Y, unido a esto, también urge la superación del concepto de trabajo que aliena y que no tiene en cuenta a las personas y sus vidas.
  • Pero vivimos, parece, a albur de los vaivenes de una sociedad hundida en tiempos líquidos. Unos tiempos que dejan a las personas sin certezas y a merced de los cambios inesperados y muchas veces incontrolables que dificultan la visión a largo plazo. Y a veces, hasta el medio plazo.
  • Es interesante trabajar el autoconcepto, la autoestima y la autoeficacia de la organización y de las personas que la componen, porque de estos elementos se deriva la imagen que tengo, la que transmito y la que determina las relaciones con mis grupos de interés. También, en este sentido, convendría atender a la propuesta que nos hace la Ventana de Johari y que determina lo que dejo ver que soy, lo que ven que soy y la relación que se establece en función de todo ello.
  • Y, en la sociedad de la información, donde es necesario trabajar de una forma también consciente la generación y el tratamiento de datos para apoyar la toma de decisiones en la gestión y en el día a día de cada persona, resulta crítico saber cuestionarnos el modo en el que interpretamos esa información para esa toma de decisiones. Saber que la realidad y la información no existen per se y que tiene que ser interpretada, será un plus y una pequeña ventaja.
  • Y la intuición. Donde lo analítico parece ser el rey, no despreciemos la intuición como agente necesario para la toma de decisiones. En tiempos de incertidumbre, los saberes generales y los conocimientos-no-siempre-formales apoyan y mucho la toma de decisiones. Ante la ausencia de certezas, ante la comprensión de que la información ha de ser trabajada con interpretaciones –acertadas o no-, no resulta evolutivo querer decidir únicamente cuando todo sean certezas. Admitamos el error como animal de compañía, también en la empresa.
  • Y un deseo: saber/poder/querer incorporar a lo productivo de la empresa la esfera reproductiva y de cuidados, que está muy presente en las vidas de las personas e invisibilizada en las organizaciones.

Recomendé lecturas y vídeos, para variar. A Ramiro Pinilla y su “Las ciegas hormigas”, a Daniel Innerarity y su “La sociedad de los intérpretes”, a Kahneman y “Pensar rápido, pensar despacio”, a Bauman y sus “Tiempos líquidos”… Y dos vídeos para mí casi ya incunables: “15 días de agosto” y “¿Bailamos?”.

Solo queda desear un bonito futuro a Felipe, a Miren y a Haritz y, como no, a todas las personas que en realidad hacen posible Hanna y Neurtek. Para mí fue impagable estar presente en un momento de transición donde el mensaje final fue una petición de Felipe a quienes ahora le seguirán: mantener el espíritu de economía social que ha venido cuidando hasta ahora, devolviendo a la sociedad lo que ésta ha dado, cuidando el empleo y haciéndolo crecer cuando sea posible.

Y como lo emocional tiene que estar también en estos encuentros, los buenos recuerdos en forma de fotos y vídeos también estuvieron presentes. Y hubo un bonito regalo final de parte de su gente: un bastón, un apoyo, para todos los caminos que aún habrá de recorrer Felipe.

Un placer haber podido tomar parte activa de este momento. Lo recordaré siempre, por todo lo simbólico.

 

 

1 comentario
  1. Alfonso Vázquez says:

    Silvia, para mí ha sido una experiencia impresionante, en la que más allá de lo “analítico” han entrado en juego aspectos puramente “humanos”, por decirlo de alguna manera, que han ido conformando el devenir de ambas empresas y la modélica sucesión de mi amigo Felipe Elexpuru a su frente, incluyendo el “toque” femenino en Hanna, que ya hemos comentado en otros artículos. ¿Es racional la empresa? No. Su deriva depende de una combinación de deseos y posiciones personales que hacen emerger unas u otras realidades. Y Felipe viajando ahora por China y Corea del Norte…

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