Una empresa corresponsable: es fácil, si lo intentas

Que las personas queremos vivir con calidad de vida no es un secreto. Que nuestro día a día se nos escapa por entre las manecillas del reloj tampoco lo es.
Por otro lado, sabemos que las empresas tienen mucho que decir en la satisfacción de las personas que trabajan en ella. Y que tanto a nosotras como a las organizaciones nos interesa sentirnos bien y percibir que nuestra vida tiene un sentido, o múltiples sentidos. Según cada cual.

Y sucede, muchas veces, que la forma de funcionar y de regirse una empresa impacta negativamente a la dedicación que, cada persona, quiere darle a sus espacios familiares, de amistad, de ocio, de descanso, etc.

Aprovecho el marco del Foro para la Igualdad 2010, que lleva por título “Nuevos tiempos para una organización social corresponsable”, para dejar que mi blog sea un “Consultorio” virtual en el que puedas dejar tus preguntas acerca de dudas o cuestiones que te gustaría resolver sobre cómo poder facilitar el encaje de las necesidades de conciliación de las personas que trabajáis en tu empresa con las formas de funcionamiento que tenéis en ella –horarios, permisos y licencias, estilo de relaciones, problemáticas actuales surgidas del desarrollo de soluciones que permiten la conciliación, formas de trabajo, etc.-.

A lo largo de toda esta semana me gustaría darte respuestas -¡acertadas unas, desacertadas otras!- y poder conversar en este blog; pero sobre todo, me gustaría que fuerais vosotras, las propias personas que tenéis las dudas, las certezas, los interrogantes, y también las respuestas, quienes os podáis ir respondiendo mutuamente. Vamos, que cualquiera puede pasar del “rol lector” al “rol respondedor”.

Estos días, especialmente, este blog es tu casa. Háblale…
(Imagen tomada de Lestonnac)

2 comentarios
  1. Nieves says:

    Es habitual que cuando solicitas una reducción de jornada para cuidado de menor a cargo te encuentres con cierto malestar en la empresa además de entre algunos compañeros y también de compañeras. Pero es que ¡somos humanos y nos reproducimos! aparte de que ¡tenemos la obligación de cuidar de nuestras hijas e hijos!. Tampoco es lo mismo pedir una excedencia para subir al Himalaya que para cuidar un bebé, y parece que a veces está mejor visto lo primero que lo segundo… ¿Qué hace falta para que la empresa entienda que existen necesidades humanas que es necesario atender?

    Responder
  2. ncuentra_silvia says:

    Gracias Nieves por tu pregunta. Empiezo respondiéndote a ti, y después sigo con el aluvión que he recibido. ;)
    Parto de que una empresa no entiende; hay que hacerla entender. Son las propias personas de la organización las que tienen que hacer ver sus necesidades, hacerlas manifiestas y no dar por hecho que “la empresa ya ha de saber que…”.
    No sé si en tu/vuestro caso se han iniciado procesos de consulta participativos donde la Dirección muestra su compromiso a valorar lo que allí surja, por ejemplo. Se cree que cualquier medida traerá un coste para la empresa, pero generalmente se proponen soluciones basadas más en la buena voluntad y en la responsabilidad compartida; y eso tampoco cuesta tanto en lo monetario, no?
    Preguntas “qué hace falta para que la empresa entienda que existen necesidades humanas que atender”. Mucho me temo que lo sabe. Y lo obvia. Y le interesa que sea así. Y la cosa no cambiará hasta que haya una movilización -consciente o incosciente, formal o informal, ordenada o desordenada, tranquila o no tanto….- generalizada en su plantilla reclamando su derecho a manejar sus necesidades.
    Saliéndome del marco de actuación de las personas y sus empresas -lo que no te consolará en gran medida ni responderá a tu pregunta-, es cierto que todavía ha de trabajarse mucho para que hombres y mujeres soliciten reducciones y excedencias, reduciendo el estigma que pesa sobre nosotras y las consecuencias diescriminatorias que ese estigma trae.Y es que los gobiernos no acaban de igualar los permisos para madres y padres; deberían ser iguales en duración, intransferibles, irrenunciables y simultáneos.
    Así, tal vez y sólo tal vez, hayamos empezado a andar el camino de la naturalización del disfrute de este derecho. Pero la empresa seguirá a lo suyo, haciéndose la loca, o la sorda. Pero la locura es cuerda y la sordera puede superarse por otras vías.
    Te animo a que sigas la conversación, Nieves, si con ello podemos afinar más en la respuesta que te quedes.

    Responder

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